OBJETIVOS.  

Posted by Laura Gomez, Yuliana Gil,Maria Camila Gómez


Exponer los diferentes puntos de vista y opiniones investigadas sobre Jesucristo y toda la influencia que el genera en la sociedad.

  • Comparar varias teorías sobre quien fue Jesucristo y la relación con otras culturas.
  • Indagar exhaustivamente sobre su origen y vida.
  • Mostrar varias imágenes de Jesucristo según algunos autores.

 

Posted by Laura Gomez, Yuliana Gil,Maria Camila Gómez


Desde su nacimiento, Jesús de Nazaret fue reconocido como un personaje que cambiaría el mundo y la forma en que percibimos la realidad, su vida ha sido narrada de muchas maneras por medio de textos bíblicos, películas, documentales, entre otros. Que nos muestran cómo nació, vivió y murió este personaje.         
Todos conocemos la historia que la religión divulga, pero muchos autores han indagado y cuestionado dicha teoría; y es por eso que aquí se mostrarán los argumentos y las investigaciones realizadas por estas personas sin la intención de cuestionar o desmentir alguna de ellas.

Justificación  

Posted by Laura Gomez, Yuliana Gil,Maria Camila Gómez

Primero que todo, queremos expresar que la información que se encuentra en este blog, es citada de algunos autores que han dado sus opiniones y puntos de vistas referentes al tema;  el trabajo se realiza con el fin de demostrar una imagen de Jesús y sus diferentes puntos de vista de la sociedad, y el cómo ah llegado a ser el epicentro más grande de las sociedades y su forma de haber cambiado el mundo


ALGUNOS TEXTOS  

Posted by Laura Gomez, Yuliana Gil,Maria Camila Gómez

JESÚS DE NAZARET. 



Él es una de las personas más grandes de la historia. Estando al centro de la historia de la humanidad, Jesús lo cambió todo –desde nuestro sistema judicial hasta nuestro concepto del tiempo. Pero, ¿quién es él realmente?           


La Biblia dice que Jesús había nacido de una virgen, vivió una vida sin pecado y enseñó solamente por unos años en Palestina antes de ser crucificado en una cruz romana. Tres días después de su sepultura, se levantó de los muertos, 500 diferentes personas le vieron y poco después subió al cielo.          


Durante su tiempo en este mundo, Jesús proclamó que tenía poder para perdonar los pecados, echar los demonios y de determinar el destino eternal de personas. En otras palabras, se declaró ser Dios mismo.


No se equivoque, la historia de Jesús realmente es increíble. Pero para algunos, ésta parece ser demasiado increíble para ser una historia verdadera. Ellos piensan que Jesús quizás haya sido una importante figura religiosa, o hasta un gran maestro moral, pero que no puede haber sido Dios.       


Esta posición quizás sea válida. Pero como lo explico el profesor C.S.Lewis de la universidad de Oxford, durante su vida en su libro, “Mere Christianity”, “Un hombre que haya sido sólo un ser humano pero que diga las cosas que Jesús dijo no puede ser un gran maestro moral; sería o un lunático o sino sería el mismo diablo del infierno. Tendría que tomar su decisión. O fue este hombre, y sigue siéndolo, el Hijo de Dios, o es un loco o algo peor.”            Lewis continuó diciendo, “Usted le puede callar por ser un loco, le puede escupir y le puede matar por ser un demonio; o puede arrodillarse ante sus pies y llamarle Señor y Dios. Pero por favor, no usemos vana palabrería acerca de Su persona como el gran maestro humano. No ha dejado libre albedrío, es decir: nos ha dejado la opción abierta de aceptarle o rechazarle”. 


¿Era leyenda?           


¿El hecho de que Jesús proclamó ser Dios fue nada más que una parte de la imaginación de la primera iglesia? ¿Los seguidores de Jesús simplemente añadieron esto a la Biblia? Esta es una idea interesante, pero la mayoría de los eruditos creen que por lo menos tres de los evangelios en la Biblia (Mateo, Marcos, y Lucas) fueron escritos durante de la generación de Jesús. Muchos testigos estaban todavía vivos si necesitaban estar en desacuerdo con estas escrituras del primer siglo. Pero no existen evidencias de esto.


Existen más evidencias de la veracidad de las escrituras del Nuevo Testamento que 10 literaturas clásicas puestas juntas. Los historiadores de la Grecia antigua, por ejemplo: tienen que confiar en sólo ocho manuscritos de la Historia de Thucydide para creer en la Guerra Peloponesia, y el manuscrito más temprano fue escrito cerca de 1,300 años después del original. Los eruditos de la Biblia, mientras tanto, tienen más de 20,000 manuscritos del Nuevo Testamento a su disposición, con algunos de ellos escritos en un periodo menor a  200 años después del nacimiento de Jesús. 


Finalmente, no cabe duda que los primeros cristianos creían y adoraban a una de las personas de su cultura, como Dios en forma de hombre. Esto nunca ha sido discutido seriamente, y nos deja con esta pregunta: “si, en realidad Jesús nunca proclamó ser Dios, ¿qué estaban haciendo este grupo de monoteístas (personas que creen en solo un dios) al pie de este hombre?


¿Fue Mentiroso o Lunático?           


Jesús realmente proclamó ser Dios. ¿Pero qué significado tiene esto?
Simplemente lo que dijo puede haber sido verdad o falso. Si era falso, entonces era un mentiroso, ya que estaba engañando deliberadamente a la gente. O, era un lunático – un hombre quien sinceramente creía ser Dios cuando en realidad no lo era.           


Si aceptamos que Jesús era mentiroso, entonces tendríamos también que llamarle malo. Enfrentémoslo. Le dijo a la gente que tenía que ser honesta, sin importar el precio; le prometió a la gente una vida eterna sin tristeza ni dolor y dijo que le podía perdonar sus pecados. Mientras tanto, ¿él vivía con una gran mentira? Seguramente no.           


La opción de que era un lunático tampoco funciona. Las palabras de Jesús junto con sus acciones simplemente no son consistentes con las de personas trastornadas mentalmente. Hasta sus críticos más fuertes no pueden encontrar errores en sus enseñanzas. En vez de esto, la gente lo respetaba casi siempre como un hombre con percepción penetrante.        


¿Señor?


Esta es la única opción que nos queda. Si Jesús no era ni mentiroso ni lunático, entonces sólo pudo ser el que proclamó ser – Dios en forma de hombre. Los principios de la lógica demandan esta conclusión. Y más, esto explica el por qué de los milagros y los hechos sin precedentes que sucedieron durante la presencia de Jesús.           


Considere al paralítico de 38 años de edad quien después de una conversación con Jesús, se sana (Juan 5:1-13). O a la persona quien había nacido ciega pero quien empezó a ver después que Jesús le había tocado sus ojos (Juan 9:1-15). O a Lázaro, quien se había muerto por tres días, pero que regresó de la muerte al mandato de Jesús (Juan 11:38-44).


Es difícil imaginar lo que sería atestiguar estos acontecimientos asombrosos, pero éstos realmente sucedieron. Hasta los enemigos de Jesús atestiguaron esto. Ellos presenciaron al paralítico caminando (Juan 5:9-10) e interrogaron al ciego acerca de su nueva visión (Juan 9:8-34).     


Ya que algunos no entendían quién era Jesús, se preguntaron: “¿Cómo puede un hombre pecador hacer estas señales?” (Juan 9:16)


Pero el que antes era ciego conocía la respuesta. “Si éste no viniera de Dios, nada podría hacer.” (Juan 9:16)



JESÚS EN EL ARTE  

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La Imagen de Cristo como “Pantocrátor

Ábside de Sant Climent de Taüll. Principios del siglo XII. En el Museu Nacional d'Art de Catalunya

La palabra “Pantocrator” significa en griego “Todopoderoso”. La representación de Jesucristo como “Pantocrator” trata de resumir en una sola figura al Salvador y al Creador. Cristo como origen, fin y juez supremo de la historia y del mundo. Es típica en las bóvedas y en las cúpulas de las iglesias en forma de grandes frescos o de enormes mosaicos.




Cristo en la cruz en majestad

Es una forma típica de representar a Cristo en los siglos XII y XIII. No se pretende realismo en la expresión de la figura de Cristo. Su cuerpo y situación se reduce a los rasgos fundamentales:
·         Se le representa vestido con una túnica
·         La corona de espinas no aparece
·         Se deja claro que el sufrimiento de Jesús es un sufrimiento redentor y que está por encima del sufrimiento del hombre corriente.
·         Se deja claro también que el cuerpo de Cristo no ha conocido la corrupción del sepulcro ni tiene, ahora, una vez resucitado, los rasgos del dolor y de la muerte.



El Cristo crucificado 
 Diego de Velázquez(1632)






La Imagen de Cristo al final de la Edad Media

En el siglo XIII el pensamiento occidental experimenta un profundo cambio de orientación. La espiritualidad de san Francisco atraviesa toda esta época, ayudando al hombre a situarse en la naturaleza y haciendo de ella el lugar donde el hombre podía realizarse como persona y como hijo de Dios.
San Francisco vivió entre 1181 a 1226, pero su influencia duró mucho tiempo. Fue él quien en 1223 inventó el “nacimiento”, representando con personas el portal de Belén, que luego se convertirá en una costumbre familiar.
La mentalidad de la gente va cambiando. El pueblo, que anteriormente necesitó ver en Cristo al Dios supremo, inaccesible en su infinita majestad, ahora lo ve como el dulce maestro que inspira la paz.
El Cristo románico, crucificado pero vestido con preciosa túnica, coronado como rey, y reflejando en su rostro la paz y la serenidad de un triunfo eterno, deja paso a los crucificados que mueven a compasión a quienes lo contemplan.



La Imagen de Jesús en el renacimiento

La imagen de Jesucristo sufre el impacto propio del humanismo del Renacimiento. La Roma entera se levanta de sus cenizas y se transforma en la capital de la cultura occidental, intentando una nueva y curiosa simbiosis espiritual entre el antiguo paganismo grecorromano y el cristianismo. La belleza parece querer encubrir la tragedia de la vida. El hombre, que pasa a ocupar el centro de la historia, parece un Dios, más por la inspiración del arte que por la gracia del Espíritu Santo.
La fe cristiana tiene un nuevo desafío: hacer de ese hombre endiosado un hijo de Dios. Cristo parece más el ideal de belleza masculina, el hombre dotado por los dioses de todos los atributos viriles, que el Hijo de Dios ungido con la plenitud del Espíritu Santo. Basta recordar el “Juicio Final” de Miguel Ángel (en la foto), características de esta época.







La Imagen de Jesús en el Barroco

La reacción contra la forma de representar a Cristo en el Renacimiento no se dejó esperar. La Reforma protestante, convencida de la corrupción radical de la naturaleza, vació sus iglesias de la presencia demasiada humana de Cristo. La Contrarreforma católica, especialmente en España, potenció la presencia de la religión en las calles mediante procesiones y representaciones teatrales, procurando la síntesis entre humanismo y fe. Tal vez la obra de El Greco sea uno de los mejores exponentes de este esfuerzo espiritualizador. El Cristo de “El Expolio” destaca una presencia humana contundente y llena de dignidad en un mundo hostil, deshumanizado y deshumanizador. El rostro de Cristo, en sus ojos, vemos el alma en medio de desalmados: la luz indica la presencia del Espíritu; la mirada es la del hombre elevándose hacia Dios.
Realmente el verbo de Dios se hace hombre y todos los detalles de su vida interesan a los cristianos. De esta forma, el cuerpo de Cristo, tratado siempre con una respetuosa perfección, puede ser prácticamente intercambiable entre el crucificado y el resucitado.


                                                             
                           El Greco: El Expolio de Cristo,1577-1579, Sacristía de la Catedral de Toledo.




El Rostro de Cristo en los siglos XVIII y XIX

El arte y la religión se van distanciando durante los siglos de la ilustración y de la revolución industrial. La filosofía cartesiana y las ciencias experimentales abren un abismo entre el mundo físico y el universo espiritual. Los artistas trabajan más para la corte que para la Iglesia.
La piedad popular se alimenta de una espiritualidad decadente y enfermiza, incapaz de dialogar con un mundo en que el hombre quiere imponer su ley al margen de la fe. Surge así una imagen de Cristo dulzona y apocada que ha llenado nuestros altares durante mucho tiempo y cuya representación más característica es el Sagrado Corazón. Es el tiempo de las estampas con unas figuras de Jesús de mirada sensiblera y gesto acaramelado.
Sin embargo, a pesar del distanciamiento que se produce entre el artista y la Iglesia, sin varios los pintores que, aunque sea ocasionalmente, realizan obras de tipo religioso. Tal es el caso de Goya, Gauguin y Van Gogh.
GAUGIN, Cristo Amarillo. Podemos apreciar un Cristo lleno de Paz.


Cristo amarillo (1889)


Descripción: Óleo sobre lienzo. 92 x 73 cm.
Localización: General Purchase Funds
Autor: Paul Gauguin



Cristo crucificado
Francisco de Goya,1780
oleo sobre lienzo


La imagen de Jesús en el Siglo XX

El distanciamiento que existió entre los artistas y la religión durante el siglo XIX parece haberse acortado durante el siglo XX, al menos en lo referente a la pintura. Son muchos los pintores que, aunque no hayan tratado habitualmente temas religiosos, sí han realizado obras marcadamente religiosas. Grandes artistas, incluso de otras religiones o no creyentes, se han inspirado en la fe cristiana para crear algunas de sus mejores obras.
La imagen de Jesús que ofrecen estos artistas es variada y, a veces, contradictoria, dependiendo del punto de vista o de la ideología del artista. Así, hay artistas que reflejan en su pintura la serenidad que el mundo necesita; otros lo presentan como el Hijo de Dios que se hace hombre para salvarnos de la angus irreconocible como hombre, despojado de toda dignidad por un sistema injusto.


tia cotidiana que, para muchos, es la vida; para otros, Jesús es la víctima de las víctimas: víctima de la angustia atómica, del desastre ecológico, de la opresión social; es el hombre desfigurado,irreconocible como hombre, despojado de toda dignidad por un sistema injusto.






VIDA Y OBRA  

Posted by Laura Gomez, Yuliana Gil,Maria Camila Gómez

Jesús o Cristo; Belén, h. 6 a. C. - Jerusalén, h. 30 d. C.) Predicador judío fundador de la religión cristiana, a quien sus seguidores consideran el hijo de Dios. El nombre de Cristo significa en griego «el ungido» y viene a ser un título equivalente al de Mesías.
La vida de Jesús está narrada en los Evangelios redactados por algunos de los primeros cristianos. Jesús nació en una familia pobre de Nazaret, hijo de José y de María. Aunque la civilización cristiana ha impuesto la cuenta de los años a partir del supuesto momento de su nacimiento (con el que daría comienzo el año primero de nuestra era), se sabe que en realidad nació un poco antes, pues fue en tiempos del rey Herodes, que murió en el año 4 a.C.

Hacia los treinta años inició Jesucristo su breve actividad pública incorporándose a las predicaciones de su primo, Juan el Bautista. Tras escuchar sus sermones, Jesús se hizo bautizar en el río Jordán, momento en que Juan le señaló como encarnación del Mesías prometido por Dios a Abraham.

Se dirigió fundamentalmente a las masas populares, entre las cuales reclutó un grupo de fieles adeptos (los doce apóstoles), con los que recorrió Palestina. Predicaba una revisión de la religión judía basada en el amor al prójimo, el desprendimiento de los bienes materiales, el perdón y la esperanza de vida eterna.
Su enseñanza sencilla y poética, salpicada de parábolas y anunciando un futuro de salvación para los humildes, halló un cierto eco entre los pobres. Su popularidad se acrecentó cuando corrieron noticias sobre los milagros que le atribuían sus seguidores, considerados como prueba de los poderes sobrenaturales de Jesucristo. Esta popularidad, unida a sus acusaciones directas contra la hipocresía moral de los fariseos, acabaron por preocupar a los poderosos del momento.

Jesús fue denunciado ante el gobernador romano, Poncio Pilatos, por haberse proclamado públicamente Mesías y rey de los judíos.Consciente de que se acercaba su final, Jesús celebró una última cena para despedirse de sus discípulos; luego fue apresado mientras rezaba en el Monte de los Olivos, al parecer con la colaboración de uno de ellos, llamado Judas. Jesús fue torturado por Pilatos, quien sin embargo, prefirió dejar la suerte del reo en manos de las autoridades religiosas locales; éstas decidieron condenarle a la muerte por crucifixión. La cruz, instrumento de suplicio usual en la época, se convirtió después en símbolo básico de la religión cristiana.

Los Evangelios cuentan que Jesucristo resucitó a los tres días de su muerte y ascendió a los cielos. Judas se suicidó, arrepentido de su traición, mientras los apóstoles restantes se esparcían por el mundo mediterráneo para predicar la nueva religión.

OTRA NARRACIÓN SOBRE SU MUERTE  

Posted by Laura Gomez, Yuliana Gil,Maria Camila Gómez

Habiendo sobrevivido a las heridas que le causara la crucifixión, Jesús comenzó una segunda vida en Cachemira, adonde llegó en busca de las diez tribus perdidas de Israel. Allí murió a edad muy avanzada de muerte natural. Está enterrado en la capital de Cachemira, en donde se venera su tumba desde hace casi 1900 años.


¿Sentado a la derecha del padre?

Jesús fue crucificado un viernes hacia el mediodía. Antes de caer la noche, ya muerto fue bajado de la cruz y depositado su cadáver en la gruta funeraria de José de Arimatea, cuya entrada fue taponada con una roca. El domingo siguiente, el cuerpo de Jesús había desaparecido inexplicablemente del interior de la gruta. Se había cumplido la profecía bíblica: había resucitado de entre los muertos. Tras una breve estancia en la Tierra, durante la cual sus discípulos entraron en contacto con él, Jesús ascendió al Cielo, donde está sentado a la derecha del Padre.


Esto es dogma de fe para la religión cristiana.


Pero, por otra parte, en el sector Khanyar de la ciudad de Srinagar, capital de Cachemira, está enterrado el cuerpo de Jesús en la cripta conocida por el nombre de "rozabal".


¿Cómo explicar que Jesús esté sentado en el cielo y que al mismo tiempo yazca muerto en Cachemira? Algo no cuadra, a partir del hecho cierto de la crucifixión.


En tela de juicio están la muerte de Jesús en la cruz, su resurrección, y su ascensión al Cielo.


Porque no hay datos históricos que avalen su muerte en la Cruz. Tampoco nadie presenció la resurrección.
Leyendas, tradiciones y textos antiguos nos refieren esta segunda vida de Jesús al Norte de la India. Por esos documentos sabemos que Jesús tuvo hijos en Cachemira, y que de resultas de esta unión con una mujer, un hombre, Basharat Saleem, puede afirmar hoy ser el descendiente vivo de Jesús.


En la misma ciudad en que este descendiente por vía directa de Jesús conserva el árbol genealógico de su familia que, arrancando de Jesús llega íntegro y sin lagunas hasta su misma persona, un destacado arqueólogo, el Profesor Hassnain, director de los Archivos, Bibliotecas y Monumentos del Gobierno de Cachemira, está investigando intensamente las posibilidades para esta hipótesis de una segunda vida de Jesús.


Jesús, posiblemente no haya muerto en la cruz, sino que después de vivir una segunda etapa de su vida en tierras lejanas, muriera a edad muy avanzada, de muerte natural. Con ello, y sólo así, habría completado la misión para la que fue enviado a la Tierra, misión que incluía el encontrar y el predicar a las tribus perdidas de Israel, a los hijos de Israel.
Se establecen así puentes lógicos sobre unos vacíos en modo alguno claros, que ofrece el texto bíblico.
Los nombres Yusu, Yusuf, Yusaasaf, Yuz Asaf, Yuz-Asaph, Issa, Issana, Isa, que aparecen en textos, leyendas y recuerdos cachemires, son todos ellos traducciones del nombre de Jesús.


Se establecen así puentes lógicos sobre unos vacíos en modo alguno claros, que ofrece el texto bíblico.




"Yo soy inocente de esta sangre"


 Antes de entrar en los detalles que me inducen a creer que Jesús no murió en la Cruz, creo conveniente dejar bien sentada la simpatía que Pilato, procurador romano de Judea que se vio forzado a decretar la muerte de Jesús, sentía por éste.


Leemos en el Evangelio de Juan (19,12):


.."Desde este momento Pilato intentó liberarlo (a Jesús); pero los judíos gritaban: 'si lo dejas ir, no eres amigo del César; todo aquel que se declara rey se declara en contra del César'".


Y continúa Mateo (27,24):


.."Viendo Pilato que no conseguía nada, sino que el tumulto aún crecía, tomó agua y se lavó las manos delante del pueblo diciendo: yo soy inocente de esta sangre; vosotros mismos."


Evidentemente, Pilato no deseaba la muerte de Jesús. Pero los judíos declararon a Jesús un rebelde, que deseaba llegar a ser rey. Advirtieron a Pilato que si le dejaba libre sería él el desleal al César. A Pilato, que no se podía jugar su alto cargo, y al que no convenía en modo alguno la enemistad del César, sólo le quedaba la opción de ajusticiar a Jesús de tal forma que, aparentemente muerto, pudiera sin embargo seguir con vida. Así fijó en primer lugar la crucifixión en un viernes, a pocas horas de la puesta del sol, y a punto de caer la noche del gran Sabbath. Especulaba Pilato con que, de acuerdo con las leyes judías, el cuerpo de Jesús no podía permanecer en la cruz después del anochecer. También en el instante preciso, aparece en escena un hombre llamado José, declarado amigo de Pilato y persona notable de la localidad, discípulo secreto de Jesús. Este hombre se lleva el cuerpo de Jesús a un lugar en el que los judíos no tenían nada que buscar.


Analicemos desde varios ángulos la real probabilidad de que Jesús no muriera en la cruz.


En primer lugar hay que considerar que Jesús no permaneció muchas horas crucificado. Fue bajado de la cruz en la tarde del mismo día en que le fue dictada y ejecutada la sentencia.
 Jesús fue crucificado en un viernes.
  • El sábado es el Sabbath judío. 
  • Esta circunstancia obligaba a bajar el cuerpo de Jesús antes de la caída de la noche, ya que el dí judío comenzaba con la entrada de la noche, o sea que el sábado comenzaba a contar a partir de la noche del viernes. 
  • Esta circunstancia obligaba a bajar el cuerpo de Jesús antes de la caída de la noche, ya que el dí judío comenzaba con la entrada de la noche, o sea que el sábado comenzaba a contar a partir de la noche del viernes.

    Estaba prohibido, según las leyes judías, dejar colgado en la cruz a un ajusticiado durante el día sagrado del Sabbath
Jesús sólo permaneció en la cruz durante algunas horas, porque se podía vivir durante varios días en esta horrible condición. El verdadero objeto de la crucifixión no era la muerte inmediata, sino que era una tortura que se prolongaba a lo largo de 3 ó 4 días. Conviene tener presente que si a un crucificado se le bajaba de la cruz a tiempo y se le trataba cuidadosamente, generalmente se recobraba y sobrevivía.


Considérese ahora que Jesús fue crucificado junto con dos malhechores. Los tres, por lo tanto, están sufriendo un mismo suplicio, como leemos en Lucas (23,40) que un ladrón le dice al otro: "¿Tú tampoco temes a Dios, tú que te hallas en un mismo suplicio?". Pero resulta que en el momento de bajarlos de la cruz al mismo tiempo que a Jesús, los dos ladrones siguen con vida, por lo cual los soldados romanos les quiebran las piernas para que acaben de morir. Es improbable que Jesús, habiendo sufrido el mismo suplicio, hubiera muerto ya.


Además Pilato, persona que conocía por experiencia lo que tarda una persona en morir en la cruz, se extrañó de que Jesús hubiera muerto ya. Cuando José de Arimatea fue a ver a Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús, leemos textualmente en Marco (15,44): "Pilato se extrañó de que hubiera ya muerto".


También es harto conocido el hecho de que cuando el centurión romano prueba si Jesús está muerto hiriéndole con su lanza en un costado, de la herida fluye agua y sangre. Pero de un cuerpo muerto brotan únicamente algunas gotas de sangre espesa. Llegados a este punto nos interesa recordar que el llamado "sudario de Turín" ha quedado recientemente demostrado ser el auténtico lienzo con el que fuera envuelto el cuerpo de Jesús una vez bajado de la cruz, y que de su análisis se desprende que este cuerpo seguía con vida en aquellos momentos.